

Observé con cuidado ese papel en blanco con la letra G impresa elegantemente. Recuerdo que cuando abrí el sobre me atemoricé de su contenido; Un papel en blanco dentro - ¡Rayos, una carta! - Miré detenidamente el sobre, absolutamente nada, lo arrugué con temor mientras dirigía mi mano hacia el basurero. Guardé nuevamente en el bolsillo izquierdo de mi jean azul aquella (posiblemente) reveladora carta que había adjuntado. ¿Qué habría escrito ahí? ¿será acaso alguna súbita despedida?. Cuanto esmero al momento de doblar ese bendito papel. Con sobria curiosidad fui sacando el papel dejando en el bolsillo el dinero, no quería aún, ver el contenido de esa carta, ¿qué será lo que había escrito?. Cuanta curiosidad embargaba mi absurdo corazón y yo, caminando sin el coraje suficiente para leerla - ¡basta! - debía armarme de valor, yo no soy un cobarde (Eso creo), desdoble temblorosamente el papel... No había nada, una letra G impresa (de fábrica), mas nada, ¿qué querrías decir con eso?. Guardé nuevamente el sobre pero no podía dejar de pensar en el "vacío" dentro de la carta. ¿Sería esta una especie de despedida silenciosa? ¿sería esta tu opinión respecto a mi persona? o simplemente era una hoja en blanco doblada, cuantas incógnitas y yo... Caminando sin respuestas.
Esa noche fui al "Vale Todo". Observaba a la gente bailar, conversar entre ellos... Parado en un rincón como una masa inerte, observandolos a todos. Cuantas ganas de bailar con ellos, de conversar, socializar. Sin embargo, seguía inmóvil en mi espacio hasta que un atractivo y corpulento ser se paró de espaldas frente a mi. Miré su trasero por unos segundos (siempre me dijeron que si el mundo me daba la espalda, debía tocarle el culo y el era parte de ese mundo que ahora me daba la espalda. Pero no me atrevía pues hubiese sido muy fácil para el lanzarme hacia el otro extremo de un solo soplido). ¿Qué se creía? taparme con descaro mi vista casi privilegiada, ¿dónde estaban sus modales? o ¿es que acaso soy invisible? (¿Lo soy?). Cuanta belleza y desfachatez junta (Perfecta combinación, debo admitir).
Al día siguiente, me metí al chat, debía encontrar a mi lentejita marrón dentro de todas las de color. Alguien igual que yo, sola, distinta, única. Más de 8 horas y nada, todas las formas y colores menos mi lentejita marrón. Y nuevamente solo en mi cama, observando ese papel en blanco, tan vacío, tan solo, tan distinto. ¿Es que acaso eso es lo que soy? ¿una hoja en blanco?. Toda esta soledad, este amor que necesita encontrar una palabra dulce donde reposar. Quizás involuntariamente abriste esa interrogante a mi vida, ¿qué me falta? ¿cómo puedo llenar ese vacío dentro de mi corazón? si por mas que intento, esa soledad siempre vuelve a mi cual boomerang mortal. ¿Cuantos sapos más debo besar hasta encontrar a mi príncipe azul si ya me cansé de tantas verrugas en los labios? (Y que digamos, así, nadie me va a querer besar)
Mensaje a la nación: ¿Dónde estás? ¿cómo te llamas? ¿cómo te puedo encontrar?. Una pista por favor que me estoy volviendo obsoleto en esta espera sin final, pero aquí estaré, esperando a que llegues.
Observé nuevamente el papel, había una rayita hecha con un lapicero negro de manera casi imperceptible en un extremo. ¡Qué suerte!, ya no era más una hoja en blanco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario